lunes, 31 de enero de 2011

La Chorranca, helada





Ya tengo dicho que, según mi opinión, la cascada de la Chorranca es uno de los saltos de agua más hermosos de la sierra de Guadarrama -y no digo que el que más por no conocer todavía alguno de ellos-, y esa belleza se ve incrementada en las ocasiones en que las temperaturas descienden durante varios días por debajo de los cero grados, cambiando por completo la fisonomía del paraje.
No es raro que a lo largo de cada invierno tengamos una -o más de una- oportunidad de poder asistir al espectáculo -que no cuesta más que un esfuerzo físico no excesivo- que supone ver como un río de hielo se precipita desde una notable altura.
Las fotografías que ilustran esta entrada -y el vídeo- nos dan una idea del aspecto que toma la Chorranca en esas ocasiones. Para verlas a mayor tamaño sólo hay que pinchar sobre ellas.


Fotografías tomadas a mediados del mes de febrero de 2.010:









Fotografías tomadas a mediados del mes de marzo de 2.010:







Fotografías -la de portada con Uma de coprotagonista- y vídeo -éste de telefóno móvil- de enero de 2.011:















Para ver las fotografías a mayor tamaño no hay más que pulsar sobre ellas.




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sábado, 27 de diciembre de 2008

LA CHORRANCA, Ruta II



Como quiera que puede haber determinadas épocas del año en que sea un poco complicado acceder a La Chorranca por la ruta ya publicada, dado que tanto el propio arroyo como la Cacera de Peñalara pueden llevar un volumen de agua que no nos permita, sin riesgo de mojarnos, atravesarlos, vamos a ver un camino alternativo, de duración y dureza similar al anterior y que también nos llevará por paisajes dignos de ser admirados según vayamos recorriéndole.
El objetivo que perseguimos ahora es el de situarnos, desde un primer momento, en la margen izquierda del arroyo y de la cacera para no tener que cruzarlos. Esto lo vamos a conseguir siguiendo la ruta ya publicada que nos lleva a la Silla del Rey hasta el momento en que superamos la Fuente de la Plata, giramos a la izquierda en la esquina de la tapia de los jardines del palacio y superamos, inmediatamente, el puente sobre la Cacera de Peñalara (fotografía 3 de la citada ruta).
Llegados a este punto ya hemos conseguido, fácilmente, el primer objetivo, es decir colocarnos "al otro lado" del agua. Ahora tendremos que seguir la cacera aguas arriba, primero por una senda que más que verse se intuye y, poco después, por un ya visible camino, paralelo al cauce, que poco a poco va tomando altura. Si hacemos este recorrido en una época en que la cacera lleve un buen caudal, será muy agradable su contemplación (foto 1) y escuchar el ruido de sus pequeños pero numerosos saltos.





Seguiremos la tranquila ascensión hasta llegar a una zona llamada "Los Tobarejos", en la que el pinar se abre para dejar ver la zona de Valsaín y Cerro de Matabueyes (foto 2) y, también, un poco más adelante, para dejar sitio a la pista que, de seguirla, que no es el caso, nos llevaría al Salto del Corzo -"Camino Forestal del Salto del Corzo", según la denominacion oficial-. En todo caso, al llegar a esta pista -utilizada en sus margenes para almacenar troncos- veremos que enfrente surge otra (foto 3), que es la que seguiremos durante un buen tramo y que se denomina "Camino Forestal de la Fuente de los Neveros".


Caminaremos, como digo, por esta pista, con restos de haber estado asfaltada y que actualmente está cerrada su margen derecha por un alambrada hasta que, poco después de ver que tal alambrada se va separando y poco antes de llegar a un punto en que desaparece por completo el "asfaltado", veamos que sale de ella, por la derecha, un amplio camino que se adentra en una pradera con excelentes vistas al Cerro del Puerco (fotos 4 y 5).















































Cogeremos este camino, que inmediatamente se va a la izquierda, en bajada hacia un estrecho arroyuelo (arroyo de los Neveros, fotos 6 y 7) que podemos salvar muy fácilmente en cualquier época del año.


















































El camino, en este punto es fácilmente visible (foto 8) y no tenemos más que seguirle. Poco después será más complicado porque se convierte en una pequeña senda que se ve con cierta dificultad, sobre todo cuando los helechos están en su punto de mayor crecimiento; pero no tenemos que preocuparnos por que tendremos otra vez a la vista, a nuestra derecha, siempre a ese lado, la Cacera de Peñalara que nos sirve de perfecta guía hasta que enlacemos con el punto en que nos encontraríamos en el caso de haber seguido la primera de las rutas que nos llevan a La Chorranca (foto 8 de la Ruta I) .





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miércoles, 27 de agosto de 2008

A la Silla del Rey por el arroyo Carneros




En la provincia de Segovia, en el Pinar de Valsaín, se encuentra otra "silla del rey", que, aunque mucho más modesta, puede recordar a la famosa de Felipe II, en San Lorenzo de El Escorial.

En lo que, indudablemente, gana la nuestra, la segoviana, es en su emplazamiento y el paisaje que la rodea y, sobre todo, en la belleza del camino que vamos seguir hasta encontrarla y que trataré de describir con el mayor detalle posible.

Al poco de salir de La Granja con dirección al Puerto de Navacerrada nos encontraremos con una entrada de "carretera" a la izquierda que, después de pasar por la Puerta de Cosio -por la que se podría acceder a los Jardines del Palacio Real-, acaba junto a otra puerta -ésta anónima- donde intentaremos dejar el vehículo caso de haberle llevado y de tener sitio pues la reciente construcción de un depósito de agua lo dificulta, en cuyo caso no tendremos más remedio que retroceder hasta encontrar aparcamiento.

Metros antes de finalizar esta "carretera" veremos, a nuestra derecha, la entrada al camino que seguiremos y, poco después, un puente de madera (foto 1) que nos permite superar el arroyo que se forma cuando el lago existente en los Jardines (el "Mar") rebosa.

Nada más superar el pequeño talud y dirigiéndonos hacia la izquierda, nos encontramos con la pared que delimita el Jardín del Palacio Real, y un camino paralelo a la misma que nos llevará hasta su esquina superior derecha, pasando poco antes por la Fuente de la Plata (foto 2).




Giramos hacia la izquierda en cuanto alcanzamos el esquinazo y pasamos seguidamente por un puente (foto 3) bajo el que discurre, según que época del año, el agua de la Cacera de Peñalara que lleva, hasta el "Mar" parte de las aguas del arroyo de su nombre y, también, del de la Chorranca.


Inmediatamente, y junto a uno de los mojones del Pinar (foto 4), veremos una pequeña pero marcada senda que se aleja de la valla hasta unirse a una pista más ancha (foto 5).






Seguimos por esa pista, hacia la izquierda, hasta que vemos que la misma se bifurca, en cuyo momento cogeremos el ramal de la derecha (el otro nos lleva a un pequeño vado del Carneros) (foto 6), que inmediatamente nos hace coger altura, a la vez que pierde anchura, y desde el que iremos viendo, una veces más lejos y otras prácticamente al lado, el arroyo Carneros, que también presta sus aguas para que puedan "correr" las fuentes de La Granja. Seguimos sin pérdida por el marcado sendero, a cuyos lados podremos ver algunos ejemplares de acebo, visible incluso cuando trepamos por unas rocas, hasta que frente a nosotros aparece una zona en la que el suelo está cubierto de grandes piedras a la que no llegaremos ya que giraremos hacia la derecha en ángulo de noventa grados (foto 7), ascendiendo hasta llegar a otra pista de tierra (foto 8, tomada desde la pista), prácticamente enfrente de la Fuente del Chotete (foto 9), donde podemos recuperar el aliento mientras la contemplamos.














































Reanudamos la marcha siguiendo la nueva pista hacia la izquierda, según la dirección que traíamos, pasando por encima del arroyo que nos acompaña y hasta que finaliza la misma, en el lugar llamado Dos Cabañas, que sirve de cargadero de troncos y en cuyo fondo podemos apreciar un puente de madera (foto 10), el cual pasaremos, despidiéndonos así del Carneros, para coger otra pista que vemos un poco más abajo y que enseguida gira hacia la derecha, por donde no iremos (fotos 11 y 12), sino que cogeremos una senda que aparece pegada al pequeño arroyo que tenemos a la izquierda (arroyo del Cañón, se llama) y que después de una regular subida nos depositará en otra pista de tierra (foto 13 tomada desde la nueva pista de tierra),




































Una vez alcanzada esta nueva pista de tierra, giraremos a la derecha para llegar en pocos minutos al Salto del Corzo (foto 14), pudiendo observar, según entramos, al fondo (foto 15), las rodadas que nos indican por donde hemos de seguir para llegar a la Silla del Rey, lo que nos llevará unos diez o quince minutos.






































Una vez llegados a la cima del Moño de la Tía Andrea, que no de otra manera se denomina el cerro que acabamos de coronar, podremos recordar a Manolo desde cerca, observar la silla objeto de nuestro andar (foto del inicio), y nada más, pues desde la misma no se aprecia paisaje alguno, sino sólo los pinos que la rodean. En su base aparece escrito (fotos 17 y 18) "El 23 de agosto de 1848 se sentó S. M. Don Francisco de Asís de Vorvón” (es decir "de Borbón"). Este D. Francisco se casó con la reina Isabel II, su prima, por lo que, aunque consorte, era, finalmente, rey y padre de reyes, concretamente de Alfonso XII, abuelo de Juan Carlos I.





























Pese a la falta de visión desde la propia Silla, es lo cierto que el Moño de la Tía Andrea tiene un hermoso mirador -así llamado, "El Mirador"-, formado por un conglomerado de grandes rocas situado en su falda izquierda según ascendemos y fácilmente localizable.

La altitud en la cumbre del Moño es de 1.688 metros y el inicio de la ruta está situado en la cota 1.220 m, tardando en hacer el recorrido algo menos de dos horas.

La vuelta puede hacerse por el mismo camino o bien bajando por la pista asfaltada que encontramos en el Salto del Corzo hasta el Vado de los Tres Maderos (puente sobre el arroyo de La Chorranca) y una vez pasado éste coger el primer desvío a la derecha que nos llevará, después de pasar por el Puente Negro, sobre el mismo arroyo, y por el Puente Blanco, sobre el arroyo formado por el sobrante de "El Mar" que atravesamos al principio, a la Puerta de Cosío y desde allí al coche o a La Granja.

El dato: La Silla del Rey se encuentra situada N40 52 49.6 W3 58 57.6

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viernes, 16 de noviembre de 2007

La Chorranca




Desde la construcción del Palacio de La Granja, en tiempos de Felipe V y, también, de su viuda Isabel de Farnesio, gran parte de los recursos hídricos de la zona central de la vertiente segoviana del Guadarrama, entre Peña Citores y el Reventón, se dedicaron al abastecimiento de agua del palacio y población de San Ildefonso y, como no, al funcionamiento de las fuentes de sus jardines. A ello están dedicados los arroyos Morete, Carneros, Chorranca y Peñalara -éste parcialmente, por medio de la llamada "Cacera de Peñalara"-.



El sistema hidráulico de las Fuentes de la Granja puede verse aquí.

De esos arroyos, en el de la Chorranca se produce uno de los más bellos saltos de agua -si no el que más- de la sierra del Guadarrama, haciéndolo, además, es un hermoso rincón poblado de humedad -y por ello de musgos, líquenes, helechos ...-, de rocas y, claro es, de pinos.

Vamos, pues, a subir -que sí, hay que subir- hasta el salto de agua de la Chorranca y lo vamos a hacer por dos sitios distintos a fines de que se pueda acceder en todo tiempo hasta su base; y después, si tenemos todavía ganas -o en otro momento, otro día-, recorreremos la cacera de Peñalara, que también vale la pena.

Ni que decir tiene que para disfrutar plenamente de esta caminata -no la llamaré paseo por que habrá muchas personas para las que hacerla supondrá un esfuerzo- hay que elegir las épocas adecuadas, que no son otras que invierno -sin nieve, pero después de haber nevado como el día que hice la fotografía que encabeza, en enero de 2.007-, el momento del deshielo o después de un periodo de lluvias pues aunque en verano -y siempre- también vale la pena, la verdad es que nos perderemos, por ejemplo, la caída del agua de la cacera hasta el arroyo.


Ruta I

Para comenzar la caminata nos dirigiremos al CENEAN (ver ruta anterior) y a su edificio principal, concretamente a la esquina izquierda de su fachada, según nos acercamos a la misma (foto 1), allí tomaremos un amplio y perfectamente visible camino -llamado de Navalonguilla- por el que, poco más adelante, pasaremos junto a unas casetas de observación de aves (foto 2) y, seguidamente, franquearemos una puerta de hierro. Sin perder el camino en ningún momento llegaremos a una bifurcación, junto a una pequeña pradera (foto 3). Seguiremos por la izquierda -a la derecha tenemos el vado de Navalonguilla, con un puente de madera recientemente instalado-. Poco más adelante, a la izquierda del camino y visible desde éste, nos encontramos con la fuente del Ratón. Aquí el camino, además de empinarse ligeramente, pierde calidad y anchura. Sin desviarnos -la única posibilidad sería a la derecha, que desestimamos- acabamos llegando a una tranquera (foto 4) y a la asfaltada pista forestal.













Llegados a este punto, atravesaremos la pista y nos dirigiremos hacia un arrastradero muy visible al fondo de la pequeña pradera (y, en momentos, cargadero de troncos) allí existente -foto 5- para, en empinada cuesta, seguirle hasta que veamos, a nuestra izquierda -foto 6- un desvío que nos lleva hacia el arroyo de la Chorranca, que deberemos atravesar -si no lleva mucha agua es tarea fácil por las piedras situadas a propósito para ello- y, también y seguidamente, la cacera (en noviembre de 2.006 existía el "puente" de troncos que vemos en la foto 7), para lo que siempre encontraremos un lugar apropiado. Una vez pasada ésta ya sólo tenemos que seguir su margen en dirección contraria la corriente por la poco marcada, pero visible, senda -foto 8- para, enseguida, y en la otra ladera, poder observar la hermosa caída, por la pronunciada pendiente, de la cacera de Peñalara -foto 9-.
























La contemplación de la cacera nos va a permitir un descanso que nos vendrá muy bien. Ahora toca una prolongada y empinada cuesta. Pero creedme, vale la pena. Con la calma necesaria seguimos la senda en su ascensión y aprovecharemos el paisaje para efectuar las necesarias paradas que nos permitan recuperar la respiración; miremos a izquierda y derecha, arriba y abajo, siempre encontraremos algo (un grupo de rocas, los árboles lamidos por el arroyo, algún mirlo acuático ...) que merezca la pena observar, como el conjunto de la foto 10, ya cercano a nuestro destino. La pendiente se va suavizando poco a poco y entre los pinos se puede ya ver la parte superior del salto de agua. Hemos llegado.


El dato: El salto de agua se encuentra situado N40.86736 W3.98092, y en llegar hasta él dependerá mucho de nuestra condición física, pero en hora y media, más o menos, tenemos que haberlo hecho.

Espero que el esfuerzo haya valido la pena. A los míos, a mis compañeros, digo compañeras, de viajes, y amigos les compensó sobradamente.































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